Mawlana Shaykh Nazim Al-Haqqani
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miércoles, 6 de junio de 2012

LIBRAOS DE LAS PESADAS CARGAS QUE ESTÁIS LLEVANDO



BismillahirRahmanirRahim

LIBRAOS DE LAS PESADAS CARGAS QUE ESTÁIS LLEVANDO

Sohbet de Juma por Sheij Abdul Kerim al-Hakkani al-Kibrisi

Viernes, 13 Zul-Qadah. 1428 / 23 de noviembre de 2007
Osmanlii Naksibendi Hakkani Dergahi, Centro Siddiki, Nueva York.

Auzu billahi min ash-sheytanir rajim
bismillahirRahmairRahim
Medet Ya Seyyidi Ya Sultanul Awliya, Medet.

Alhamdulillah, shukr Allah, astaghfirullah. Astaghfirullah al-azim wa atubu ilaih. Pedimos perdón a nuestro Señor. Él nos ha creado en Ahsani Taqweem, nos ha enviado a este mundo y nos pide una sola cosa: “Sed Mis sirvientes”. Es lo único que Él está diciendo. No dejéis que Sheytan os engañe, haciéndoos afimar, “Tengo esto, tengo aquello, soy así de grande”. No. “Sed Mis sirvientes, y yo os lo voy a dar todo”.

Cuando vais al trabajo, si alguien os dijera, “¿Cómo le gustaría esto?”, estaríais delante de su puerta todos los días. “Cuando entre, me vais a saludar, y Yo os voy a dar comida, vuestro Riziq, todo lo que necesitéis más allá de eso, y os voy a dar todo lo que queráis”. Quien va a decir, “No”. Esto es lo que estáis haciendo. Esto es lo que el hombre está haciendo. Corriendo a servir a otro que no es Allah.

“Tengo trabajo. No tengo tiempo. Estoy muy ocupado”.

Si pensáis (que podréis) decir esto cuando venga Azrail, también podéis decirlo ahora. Si no vais a ser capaces de decir esto cuando venga Azrail, entonces no lo digáis ahora. Intentad convertiros en sirvientes, porque Allah subhana wa ta’ala nos habla de Jahannam, de lo que es, de cómo funciona Jahannam y de qué tipo de gasolina usa Jahannam para funcionar. Él dice, “Allí sólo hay humanos y jinns. Ése es el combustible. Pero Nosotros no os ponemos en Jahannam. Vosotros insistís en entrar ahí, forzándoos a vosotros mismos a entrar”. Y Allah dice, “Nosotros os abrimos puertas por todas partes para que escapéis. Pero, en la medida en que corráis tras este Dunya, no hay salida”. Hay dos caminos. Uno va hacia Mawla y el otro va hacia Dunya. Si estáis en el camino hacia Dunya, entonces el final del camino os pone en el fuego. No podréis escapar. No podemos escapar. Las personas que están insistiendo en ser sirvientes de Dunya, son los sirvientes del Ego y los esclavos de Sheytan. Nada más.

Así que Allah subhana wa ta’ala está poniéndonoslo fácil de todas las formas posibles, ya que Él dice, “Decid la Shahadat. Mantened firmemente vuestra Shahadat, mantened vuestras oraciones, cumplid con el mes de Ramazan, dad Zakat, y haced el Hajj”. Todos estos principios del Islam son para hacernos fuertes en nuestra fe. La fe viene primero por la lengua. Por la lengua y por el interior. Decís, “Yo creo”. Y, ¿cómo estáis apoyando esta creencia? Por ello, Allah nos dice, “Estoy poniendo los demás principios alrededor de éste, para que mantengáis vuestra Shahadat firmemente”. Si no mantenéis los otros, entonces Sheytan va a engañaros. Vais a decir la Shahadat por un lado, y vais a correr hacia el lado contrario. Sheytan tiene tantos caminos. El tuvo la intención, lo prometió y declaró la guerra a Allah diciendo, “Voy a correr detrás de ellos y los voy a engañar”. Y si sois engañados por Sheytan, cuando salgáis de este mundo vais a ser castigados dos veces, no una sola. Allah os da su apoyo, ¿y vosotros vais a caer en las manos de Sheytan?

“Ah, yo no tengo poder”.

Tenéis poder. Allah ha dado poder suficiente a Sus sirvientes. Él es Justo. Dice, “No voy a daros una carga que no podáis llevar. Es muy fácil. Si por una parte dejo a Sheytan correr tras vosotros, por otra también os muestro la salida. Sólo hay una cosa que tenéis que hacer. Decid, ‘Oh, mi Señor, estoy intentando escapar’. Y escapad hacia Mí”.

Sheytan viene a vosotros siempre con estas tonterías mundanas, diciendo, “¿Qué pasa con esto, y qué pasa con lo otro? ¿Qué va a pasar mañana? ¿Sabes qué es lo que va a pasar mañana? ¿Cómo vas a hacer esto y cómo vas hacer lo otro?” Si os giráis y miráis a lo que pasó ayer y el día anterior, estaréis bien.
Mirad. ¿Vivisteis ayer?

“Sí”.

“¿Y el día anterior?”

“Sí”.

Si pensáis, “Viví por mí mismo”, entonces ya estáis en Shirk. Allah nos dice, “He creado vuestro Riziq incluso antes de crearos a vosotros. Todo va a venir a vosotros. Si os convertís en Mis amados sirvientes, haré que todo corra hacia vosotros. Todo estará alrededor vuestro”.

Así que, inshaAllah, acabamos de entrar en otro mes sagrado, el mes de Hajj, en el que la gente, a esa gente que está cometiendo pecados por todos lados, todo el tiempo, Allah nos lo pone fácil, diciendo, “Venid al Hajj. Realizad vuestro Hajj. Durante ese tiempo, no digáis nada malo, no hagáis nada malo, no interfiráis en nada, manteneos Conmigo, observad Mis favores hacia vosotros y, si termináis vuestro Hajj correctamente, entonces saldréis del Hajj como si acabarais de nacer limpios de vuestra madre”. Todo, todas las cosas que hicisteis desaparecen.

Pero, nuevamente, la humanidad de hoy en día ha encontrado otra cosa. Ese ayat está ahí, el hadith está ahí. No ha cambiado. (Pero) id y mirad lo que está pasando: se están pateando unos a otros, mordiéndose unos a otros y maldiciéndose entre ellos, como si fuera una cosa normal. Es normal cuando caminamos por las calles de Nueva York o de otras ciudades.

“Empujaos. Está bien”.

No está bien. Allah subhana wa ta’ala os está poniendo a prueba, Él nos está probando. Tenemos que observar. Tenéis que observar dónde estáis mirando, tenéis que observar dónde estáis pisando, tenéis que observar lo que estáis pensando, tenéis que libraros de las cargas que tenéis, que estáis llevando con vosotros. ¿Cuáles son (esas) cargas? Toda la arrogancia, todo lo que pensáis mal de otras personas, de todas las cosas que la gente os ha hecho: tenéis que perdonarlo, tenéis que libraros de ello. Entonces seréis ligeros. Sí.

Hoy, la gente camina bajo cargas muy pesadas. ¿Por qué no tiráis eso a un lado?

“Soy muy pesado”.

“Sí, eres muy pesado. ¿Por qué cargas con ello?”

La gente de hoy en día es como aquellos que cargan con sacos de patatas en sus manos, en sus cuellos, llevando esas patatas; y si no las ponéis a un lado, en algún momento, más pronto o más tarde, las patatas se van a poner malas y van a empezar a oler. Y todavía siguen llevándolo. Esto es lo que está haciendo la gente de hoy en día.

“¿Cómo estamos haciendo eso?”

Teniendo envidia y celos en vuestro corazón hacia otras personas. Teniendo malos pensamientos en vuestros corazones respecto de otras personas.

“Éste me hizo aquello. Ahh! Espera y verás qué hago si le pillo algún día”.

No. Libraos de eso. Sois igual que el burro que está llevando el saco de patatas. Pero el burro ha sido creado para eso. Vosotros no habéis sido creados para eso. Y el corazón pertenece a Allah. No podéis tener dos cosas (a la vez) en el corazón. No podéis tener envidia, celos, arrogancia y testarudez en el corazón, y al mismo tiempo decir, “Allah también está en mi corazón”. No podéis. No podéis tener el amor al Dunya en vuestro corazón y decir, “Allah está en mi corazón”. No podéis. Entonces estáis siendo mentirosos. Allah nos dice, “Sois mentirosos. Vuestro corazón Me pertenece. MantenedMe a Mí allí, y yo os convertiré en individuos (para los) que, cualquier cosa que digáis que suceda, sucederá. Mirad. Si está ocurriendo, es que estáis considerando a Allah de la forma correcta. Si no está ocurriendo, es que hay algo que está mal. Libraos de ello.”.

Esto no es para una persona, sino que Allah subhana wa ta’ala está diciendo esto para toda la humanidad. Él es bastante. Él es suficiente para cada uno. Él nos está diciendo, “Esto es lo que tenéis que hacer. Libraos de ello. Sacad las cosas malas. ManenedMe a Mí en vuestro corazón”. Si mantenéis a Allah subhana wa ta’ala en vuestro corazón, entonces vuestras noches se convierten en días. La oscuridad se va. Todo se va, y la luz entra en vuestro corazón. Entonces os gustáis a vosotros mismos, les gustáis a las otras personas, y le gustáis a todo lo que está a vuestro alrededor. La gustaréis a al gente a la que no le gustáis (ahora). Sí, tienen que hacerlo porque les llega un alimento a través de vosotros. Algo está llegándoles. Puede que aún haya arrogancia y testarudez. Está bien. Tienen que estar ahí.

Así que Allah subhana wa ta’ala envió a Su Profeta (sws). Esto es lo que él nos enseñó, y esto es lo que él nos ordenó. Podemos mantener nuestras obligaciones por el camino, rezando, manteniendo el ayuno, yendo al Hajj, dando Zakat, diciendo Shahadat, pero si mantenéis todo lo demás también, entonces se lo va a comer. Igual que el fuego se come la madera, así es como es. Hacéis buenas obras por un lado, y por el otro lado se quema y se pierde. Estas palabras son para vosotros y para mí.

Wa min allahu tawfiq

Bihurmatil Habib

Bihurmatil Fatiha.

martes, 5 de junio de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA GENEROSIDAD




Bismillahir Rahmanir Rahim

Sohbet dado por Sheij Abdul Kerim al-Hakkani al-Kibrisi

Viernes, 23 Jumad al-Awwal, 1431

7 de mayo de 2010

Osmanli Naksibendi Hakkani Dergahi, Centro Siddiki, Nueva York.



Auzu billahi min ash-sheytanir rajim

Bismillahir Rahmanir Rahim

Medet Ya Seyyidi, Sultanul Awliya, Medet.



Q: ¿Vamos a reconocer a nuestros familiares en el Día del Juicio?



Sheij Efendi: Sí, vamos a reconocernos. Allah dice, “En ese Día, los hijos van a huir de sus padres, y los padres huirán de sus hijos”. Es por lo que dice, “Vuestras familias, vuestros hijos, vuestros bienes, todo ello es únicamente una (fuente de) confusión para vosotros”. Así que, en tal Día, todo lo que hicierais y todo lo que no hicierais por vuestros hijos, aparecerá frente a vosotros. Ellos van a correr para tomar de vosotros sus derechos, y vosotros vais a correr para quitarles vuestros derechos a ellos. Tanto como os queréis ahora, no quedará mucho de este amor en tal Día”. Hmm. Cada uno va a correr para sí mismo.



Q: Sheij, un miembro de mi familia, antes de fallecer, mencionó los nombres de todos los miembros de la familia que habían fallecido antes.



Sheij Efendi: Le estaba siendo mostrado. Antes de morir, es cierto que la visión se abre para ti. Ves lo que hay en el otro lado. O te apresuras para abrirlo de la forma correcta mientras estas con vida, corrigiéndote a ti mismo; o se va a mostrar tu vida en el último minuto, aunque no vas a poder cambiar muchas cosas en ese momento. Podréis verlo. Se aparecerán ante ti. Quién sabe. Les ocurren cosas diferentes a las personas, en función de cómo hayan vivido, con lo que se hayan ocupado. Sí.



Y si ves a los miembros de tu familia en el Día del Juicio, eso no te va a importar mucho. Igual como ves a un extraño ahora en este mundo, será así en ese momento, tus propios hijos para ti, si ellos no han pasado, o no han alcanzado una estación más alta que la tuya, esto no significará nada para ti. Este cuerpo va a cambiar. Tu espíritu va a reconocer, pero será para ti mismo, no para ése. Es por eso que Allah subhana wa ta’ala está enseñando mediante Sus profetas cómo tienes que educar a tus hijos, y qué tipo de buenas maneras tienes que inculcarles. Eres responsable de ellos hasta que alcancen la madurez. Quizás no seas responsable más allá de eso, pero sí que eres responsable de ver en qué dirección los pones antes de que alcancen la edad de la madurez. Más allá de eso, son ellos los responsables de cualquier cosa que hagan. Pero hasta entonces tú eres el responsable.



Se te va a preguntar, “¿Les has mostrado el camino correcto?” Aunque no es una obligación sobre ellos, sí lo es sobre ti. Para ellos no es obligación hasta la edad de la madurez. Pero es la obligación de los padres, hasta la edad de la madurez, el ver qué tipo de vía, en qué tipo de dirección estáis colocando a vuestros propios hijos. Si no, es como está ocurriendo hoy, en que los hijos mandan sobre los padres. Esto es peligroso. Estarás en graves apuros. Y ellos estarán en graves apuros, porque es seguro que tampoco conseguirán lo que quieren en el mundo ahí afuera. Puede que os pidan cosas, pero no serán capaces de pedir cosas ahí fuera. Así que el mundo no será tan bueno para ellos tampoco.



Así que, si ellos llegan a estaciones más elevadas que vosotros, tirarán de vosotros hacia arriba, pueden interceder por vosotros. Si vosotros tenéis problemas, pueden sacaros de esos problemas. Pero, nuevamente, no será muy relevante para ellos. Ocurrirá una separación.



Q: Por supuesto, esto se aplica también a los padres, ¿no?



Sheij Efendi: Por supuesto. Padres e hijos. Es así en el mundo entero. O somos padres o somos hijos, ¿no es así? Tenéis padres. Sois hijos para ellos. Tenéis hijos. Sois padres para ellos. Si vuestros hijos tienen hijos, son padres para ellos y son hijos para vosotros. Así es como va a ser.



El que vaya a ayudar al otro a salir, o alcance estaciones más elevadas… la gente de este mundo está luchando por quién va a estar en el frente, atrás, esto y aquello. Esto no quiere decir nada. Pero, en el otro lado, sí querrá decir algo. En el otro lado, podéis convertiros en ciudadanos de segunda. Esto es lo que os estáis jugando en Dunya: convertiros en primera clase o en segunda clase. U os convertís en parte de aquellos que están disfrutando, o seréis de los que den servicio a otros, quizás. O quizá simplemente vayáis directos al fuego.



Así que todo lo que hagáis en este mundo cuenta, bueno o malo. Todo cuenta, según vuestras intenciones. Vigilad vuestras intenciones. Podéis engañar a todo el mundo. ¿Vais a engañaros a vosotros mismos también? Vigilad vuestra intención. ¿Cuál es vuestra intención cuando hacéis las cosas, mientras hacéis las cosas? Si es diferente de (hacerlas) por Allah, os habéis equivocado. Todo lo que sea un velo entre vosotros y Allah, eso es Dunya. Esto es el amor de este Dunya en vosotros.



Q: Si una persona alcanza un cierto nivel en el Paraíso, lo que quede por encima de ese nivel, ¿será desconocido para él por siempre?



Sheij Efendi: No. Si fue al primer Paraíso, por ejemplo, se le va a decir, “Mira este lugar (tan) elevado. Este lugar es donde se supone que tenías que llegar. No llegaste porque no hiciste esa, esta y la otra cosa en Dunya, y ahora estás aquí. Aquí es donde vas a estar para siempre”. Entonces, ese Paraíso se convierte en infierno para aquél que ha mirado a lo que tenía y lo que ha perdido.



En la Nación de Muhammad (sws) están todos llorando bajo tierra. Nadie está contento más que los Awliya Allah. El resto está diciendo, “¡Qué tonto fui! En lugar de hablar de tonterías, tendría que haber dicho, Allah, Allah, Allah, Allah, La ilaha illallah. Entonces hubiera tenido una estación un poco más alta”. Es así como os lo ganáis, con vuestro Zikir. La gente de hoy en día no hace Zikir, ni hacen los Wirds que tienen asignados. A menos que tengáis un fuerte apoyo que os ayude, estaréis en apuros. Lloraréis mucho en ese momento.



“¿Por qué digo esto? ¿Hasta dónde llega esta palabra? ¿A quién hirió y a quién ayudó?” Tenéis que considerar esto. No simplemente decir, “Oh, es algo que ocurrió. ¿Qué puedo hacer?” La gente de hoy en día, del siglo XXI, están diciendo, “¿Qué puedo hacer? Es algo que ocurrió”. Podríais haber hecho tantas cosas para que eso no ocurriera. Después de que ocurra, también podéis hacer más cosas para solucionarlo. Por supuesto. Pero si simplemente decís, “Bueno…”. Muchos están diciendo, “No me importa”. ¡Uf! Ahora estáis en un apuro. No importa quiénes seáis o qué seáis. Tenéis que vigilar lo que sale de vuestra boca. Después tendréis que decir, “Lo siento. Te pido perdón”. Porque está garantizado que vais a tener que pedir perdón. Pero si esperáis al momento de tener que pedir perdón se os van a quitar muchas cosas, porque el Santo Profeta (sws) dijo, “No hagáis nada por lo que después tengáis que ir a pedir perdón”. Es porque el Mu’min, el creyente, es una persona sabia, que sabe hasta dónde va a alcanzar esa palabra. Y si no lo sabe, su nivel como Mu’min está en caída libre.



Q: ¿Y qué pasa con esos que atacan a los Awliya Allah, los Amigos de Allah y los están hiriendo, rompiéndoles el corazón?



Sheij Efendi: A aquellos que están atacando a los Awliya Allah, Allah dice, “Declaro la guerra sobre ellos”. Está diciendo, “Quizá ellos no os repliquen, pero Yo declaro la guerra sobre vosotros”. Allah está declarando la guerra sobre aquellos que están atacando. Tendrán que pasar por muchas situaciones antes de llegar a una salida. Tal como he dicho, para Allah subhana wa ta’ala nada es demasiado grande ni nada demasiado pequeño. Igual que Él puede crear el ala de un mosquito, Él puede crear billones de mundos como éste, con billones de gente en ellos, en un instante. No es grande o pequeño para Allah. Es grande o pequeño para vosotros. Pero para Allah no lo es. Así que ahora, según sea vuestro nivel, tenéis que actuar y tenéis que ir con cuidado. Aunque penséis que es algo grande desde vuestro punto de vista, tenéis que vigilar lo que sale de vuestras bocas.



El Sagrado Profeta (sws) dijo, “El hombre va a sufrir en el más allá por dos partes de su cuerpo”. Estas dos partes están llevando el desastre a la humanidad. Dijo, “Dos partes. Una es la lengua y la otra son sus partes privadas”. Vuestras partes privadas, para qué las utilizáis, cuándo las utilizáis y por qué las utilizáis. Vuestra lengua, cuándo la utilizáis y por qué la utilizáis. ¿Qué está diciendo el Profeta (sws)? “Hablad de algo que os beneficie a vosotros y a los demás, o manteneos en silencio”. El silencio es una protección para vosotros. De lo que sale de vuestra lengua, sois responsables. De lo que está dentro, no sois responsables. Lo que ha salido de vuestra lengua puede haber llevado cosas buenas a la gente, y la gente estar disfrutándolas. Vais a obtener una recompensa por ello. Si lo que ha salido de vuestra boca ha causado confusión, vais a pagar un precio por eso. No podéis decir, “Bueno, simplemente lo hice. ¿Qué puedo hacer? Lo siento”.



Por supuesto que lo sentís. Lo vais a sentir. Si no lo sentís ahora, lo sentiréis más adelante. Ello se debe a que le lengua no se os ha dado para que digáis lo que os parezca cuando os apetezca. La gente del siglo XXI está destruyendo todo lo que construye. Es por eso que el Santo Profeta (sws) dijo, “Se levantarán por la mañana como creyentes. Se irán a sus camas de noche como incrédulos. Se irán a sus camas como creyentes, y se levantarán como incrédulos”.



Así que, ¿qué quiere decir esto? La fe y la falsedad, la mentira, no pueden estar en el mismo corazón. Si estáis mintiendo… la mentiras son de tantas clases hoy en día. Si empezáis a hablar acerca de la mentira, entonces, ohh… pretendéis que algo que vosotros no tenéis es mentira, y engañando a los demás. No pueden estar en el mismo corazón, lo dijo el Santo Profeta (sws). Imposible. Si la mentira está ahí, la fe se va. Si la fe está ahí, entonces la mentira no puede entrar. No podéis mentir. La mentira no es sólo decirle a un niño, “Eh, ven aquí. Te voy a dar algo. Estate quieto.” Eso no es mentir. Hay algo más ahí. Hay un entrenamiento ahí. El entrenamiento es otra cosa, y la mentira es otra cosa. La gente del siglo XXI también son especialistas en eso. Se mienten a sí mismos. Mienten a todo el mundo y se mienten a sí mismos.



Ya que ésta es una de las peores cosas que el hombre puede hacerse a sí mismo. Y sí, en la tumba, de hecho, antes de la tumba, antes de que llegue a la tumba, se le van a abrir muchas cosas a cada persona. En el momento en que el espíritu sale, y hasta que se te coloca en la tumba, tu espíritu está ahí, estás conectado con eso, estás viéndolo todo, tu cuerpo está ahí, eres consciente de todo pero no puedes decir nada. Hasta que entras en la tumba, y dependiendo de lo que vaya a ocurrirle al espíritu, irá a la cárcel, o irá a un lugar especial, o irá al Paraíso en el mundo Baqa, en el salón VIP, donde puedes esperar. No es una broma. Es real. Hay lugares especiales, en función del tipo de persona que fuiste en este mundo.



Todos aquellos que salieron muy limpios de este mundo, aún encontrarán muchas barricadas enfrente de ellos. No penséis que han fallecido y que ya están en sus paraísos.



Q: ¿Aunque se fueran limpios?



Sheij Efendi: Aunque se fueran limpios, porque no tienen los pases especiales para cruzar todas las puertas. Así que tienen que esperar. En realidad, el período de espera, si todavía están conectados con este Dunya, es otro sufrimiento allí.



Q: ¿Habrá (allí) gente que fueron realmente buenas personas en este mundo, fueran o no musulmanes, incluso aunque no fueran cristianos, pero que realmente hicieron el bien a los otros en el mundo?



Sheij Efendi: Sí, esta otra cosa que tenéis que apresuraros en hacer. Es un deber para el hombre ser generoso. Allah ama a las personas generosas, los aman todos los profetas y los aman todos los Awliya. La generosidad hace que un hombre no se vaya de este mundo sin haber conseguido la fe. De alguna forma, de algún modo, alcanzará a ese hombre. Allah subhana wa ta’ala concede su favor a aquella persona, por ser generosa. Y la generosidad, aunque venga de un no creyente, les va a alcanzar, una ayuda les alcanzará para que digan la Shahadat en el último minuto y salgan de este mundo. Es imposible para ellos que salgan de este mundo sin fe.



Huh, tan pronto como diga la Shahadat, las cosas que hizo, la generosidad que tuvo, vendrán frente a él. Van a decir, “Hiciste esto, esto, esto y esto, y Allah te recompensa por estas buenas obras que hiciste”. Así que, antes de darse cuenta, va a encontrarse con tantas cosas que fueron desastrosas para él, pero se le va a mostrar que, “La fe te ha alcanzado a causa de esta generosidad. La generosidad se te concedió por parte de Allah subhana wa ta’ala, en causa de las generaciones que van a venir”. (En ese momento), no seáis tan creídos como para volver a pensar que sois algo. “Y porque fuisteis generosos con esta persona, que era un amado de Allah, su oración os alcanzó y esa oración os salvó”. Esta oración es la que salva a las personas.



Si eres tacaño, puedes rezar mucho, puedes hacer mucha adoración, pero mientras que hay un gran peligro que te está esperando. Puede que te vayas de este mundo sin fe, por ser una persona mezquina, debido a que estáis siendo tacaños con la Mulk de Allah subhana wa ta’ala, que no es vuestra. Nada es vuestro, aunque estéis tirando de ello hacia vosotros. Y esto no le gusta a Allah. No quiere esto de Sus sirvientes. Los generosos son los que van a llegar. Los mezquinos, aunque hagan algo, debido a esta mezquindad, aunque lo hicieran, mientras les dolía el corazón (al hacerlo), aunque lo que hicieran fuera fantástico, en lugar de conseguir un montón de recompensas, pueden recibir un gran castigo por ello.



Había un hombre al que conozco. Aún vive. Estaba en Turquía. Era musulmán, rezaba y lo hacía todo. Pero era muy, muy rico. Quizá podría haber comprado medio Estambul. Y un tiempo después, se fue encontrando enfermo, tenía cáncer, fue a Europa, fue a América, fue a todas partes, pero no encontraba la cura; y en América alguien le dijo a sus hijos. “Lleváoslo. Devolvedlo a casa y acompañadlo mientras muere. La medicina ya no puede hacer nada más. O encontrad un hombre sabio que rece por él. Quizá esto lo cambie”. De vuelta a Turquía, no corrieron a buscar un hombre sabio, un santo, un Imam. Dijeron, “Medicina”. Pero cuando estuvieron en América, los doctores americanos les dijeron, “Bueno, la medicina ya no puede hacer nada más por este hombre. No podemos hacer nada. No podemos ir más allá”.



Hay una cosa buena en América. Saben dónde está el límite. Pero en el tercer mundo esto aún no lo saben. Los médicos dicen, “Vale, tenemos esperanza: Londres, Europa o América”. Pero América dice, “No tenemos más esperanza. Ha terminado. No hay nada que la medicina pueda hacer”. Pero no perdieron la esperanza, porque había una fe ahí. Dijeron, “Como hemos visto tantos milagros, quizá haya un hombre sabio que puede leer sobre este hombre y cambiar la situación”. Pero ellos eran del tipo wahhabi, no creían en los Awliya. Así que volvieron a Turquía y su hijo, que también sirve a Sheij Mawlana ahora, tengo montones de anécdotas sobre ellos; éste le dijo a un amigo, “No creía en nada de todo esto. Nos lo han dicho los médicos americanos. Ve y busca un Imam que lea sobre él”. Así que el tipo le dijo, “Sabes, conozco uno cuyas Duas son aceptadas”. Dijo, “¿Quién?”. El dijo, “Sheij Nazim. Viene a Estambul dentro de tres días. Él es mi Sheij. Pídeselo y él vendrá”.



Y esto es exactamente lo que ocurrió. Él fue al aeropuerto, fue al lugar donde tenía que ir Sheij Mawlana, y le dijo a Sheij Mawlana que su padre estaba enfermo y si podía ir a rezar por él. Así que Sheij Mawlana dijo, “Voy”. Y fue hasta allí, le miró y le dijo, “No te preocupes. Vas a levantarte, y vas a correr muchísimo detrás de este Dunya, ya que estás enamorado de este Dunya. Eh, quizás harás algunas cosas buenas después de esto. Pero te vas a levantar. No te preocupes”. Sopló sobre él. Nadie podía creerlo. Estaban pensando, “Este viejo ha venido a tomarnos el pelo”. Algunos días después, empezó a encontrarse mejor y mejor, y mejor cada día. No podían creer que estuviera mejorando. Y se levantó de la cama. Aquel hombre que era piel y huesos, se levantó. Empezó a caminar, empezó a correr, empezó a hacer más cosas, más negocios. Entonces volvió y construyó una mezquita para Sheij Mawlana.



Pero esperad. La construyó con dos minaretes. Una gran mezquita. Debajo hay un gran complejo, con almacenes y de todo. Dentro hay habitaciones, donde cabe mucha gente, con cocinas y de todo. Es algo grande. Kulliye. Pero la construyó y dijo, “Bueno, Sheij Nazim no va a venir aquí. Dejadme alquilar esto por aquí, dejadme alquilar esta parte”. Así que empezó a alquilarla, cobrando dinero por ello. De todos modos, hizo todo esto, y Sheij Mawlana iba de vez en cuando, visitando esta Masjid, pero no había espíritu ahí.



Así que, una vez, estábamos con el Pir Ussaki, es un gran santo (al que habíamos ido a visitar), y estaban renovando el lugar: lleva allí 600 años, y algunas partes estaban cayéndose. Así que tenían que rehacer los cimientos y muchas cosas. Hacía falta un montón de dinero. Tenía tres pisos, hechos de madera, y había mucho trabajo que hacer. Así que Sheij Mawlana dijo, “Él es también nuestro Sheij. Cualquiera que ayude financieramente en esto, tendrá una gran recompensa el día del Juicio. Pir Hasan Hushamuddin Ussaki, es un gran Awliya, y su ayuda les alcanzará”.



El hombre que era responsable allí estaba sentado al lado de Sheij Mawlana. Esta persona de la que hablo, es un millonario en dólares. No de un millón, quien sabe de cuántos millones. En ese momento, sacó un millón turco y, paseándose en frente de Sheij Mawlana fue a ponerlo en la caja, demostrando que estaba ayudando. Creo que con un millón, en Turquía en ese momento podías comprar tres panes. Y, además, según la costumbre turca es de muy, muy mala educación mostrar que estás dando. Según las formas islámicas, no las formas turcas. Pero los americanos están llevando su mala educación al Islam, y quieren enseñar también lo que están dando. Libraos de eso. Es muy mala cosa.



Por ello, el que cuidaba del lugar, Nihat Efendi, le fue diciendo a Sheij Mawlana, “Sheij Nazim, ¿cuántos carpinteros necesita para arreglar esto?” Esto es porque había una gran estructura de madera, en la que había que trabajar, cortándola. Dijo, “¿Bastaría con diez?”. Sheij Mawlana dijo, “No.”. Dijo, “¿Cincuenta?”. Le dijo, “No”. Dijo, “Nihat Efendi, éste pertenece al fuego”. Tenía posibles, pero era muy tacaño. Se había levantado de su lecho de muerte. Tenía cáncer. Estaba muriendo. Y ahora venía y le mostraba a Sheij Mawlana, “Estoy dando un millón”.



Así que no seáis tacaños. Si sois mezquinos os estáis colgando a vosotros mismos. A nadie más. Allah es más generoso que vosotros, y que cualquier otro. Y lo que Él da, Él lo da. No sois vosotros los que estáis dando: El da por vuestra mano. No afirméis algo diciendo, “Doy”. Decid, “Allah dio a través de mi mano”. Entonces veréis la recompensa. Si sois creyentes y estáis manteniendo vuestras obligaciones en el Islam, sois constantes en vuestro Wird, lo hacéis todo y sois generosos, definitivamente os vais a ir de este mundo siendo Awliya. Tenéis que alcanzar el nivel de los Awliya. No podéis iros de este mundo antes de haberlo alcanzado. No hay forma. No os van a dejar ir a menos de que alcancéis el nivel de los Awliya. Sí, señor.



Wa min Allahu tawfiq

Bihurmatil Habib

Bihurmatil Fatiha.

CON UN TAKBIR, TERMINARÁ LA ARROGANCIA DEL SIGLO XXI




Bismillahir Rahmanir Rahim

Sohbet por Sheij Abdul kerim al-Hakkani al-Kibirisi



Viernes, 30 Jumad al-Awwal, 1431

14 de mayo de 2010

Osmali Naksibendi Hakkani Dergahi, Centro Siddiki, Nueva York.



Auzu billahi min ash-sheytanir rajim

Bismillahir Rahmanir Rahim

Medet Ya Seyyidi, Ya Sultanul Awliya, Medet.



Q: ¿Cómo puedo dejar de ser cruel hacia mí mismo y hacia los demás?



Sheij Efendi: Muy fácil. No hagáis nada que no quisierais que os hicieran los demás. ¿Cómo es eso? Simple. Algo que no os gustaría que os hicieran, simplemente no se lo hagáis a otro. Dejaréis de ser crueles con vosotros mismos, y no seréis crueles con los demás.



Q: ¿Y acerca de la generosidad? ¿Cómo puede ser más generosa una persona, cuando se da cuenta de que es mezquina?



Sheij Efendi: Una vez te das cuenta, y aceptas, y llegas a esa estación del despertar, de que nada es tuyo, entonces serás capaz de compartirlo con los demás. Estamos aquí sólo temporalmente, y todo lo que está en nuestras manos es pasajero, es algo que se os ha dado. Que se os haya concedido todo, para vuestro servicio, no quiere decir que todo sea vuestro. Allah da. No toma. Él da. Si sois sirvientes, entonces tenéis que aprender primero a dar. Si no lo habíais aprendido, entonces aprended primero a aceptar. ¿No vais a cansaros de tomar? ¿Sólo queréis recibir para vosotros? ¿Nunca vais a querer dar?



La gente de hoy en día no encuentra paz en el mundo. Están sufriendo. La mayor razón es que no están compartiendo. La paz y todas las bendiciones llegan a una persona cuando está dando, compartiendo con otros, y Allah estará contento con vosotros. Si Allah está contento con vosotros, ¿qué más queréis? Pero primero tenéis que comprender qué es Allah. La gente está mencionando el nombre las 24 horas, pero no intentan comprender qué es Allah, y qué es ser un sirviente. Una vez que lo sabes, que llegas a comprender que eres un sirviente, vendrán todas las bendiciones con eso, y os apresurareis a realizar el servicio del mejor modo.



Él simplemente da a Sus sirvientes. Él está sirviendo. ¿No es así? Él está sirviendo. Primero tenéis que convertiros en sirvientes. Lentamente, podréis subir, subir, subir, más y más arriba. Y, con la sabiduría de los años, a medida que os hagáis mayores, enseñaréis a los jóvenes cómo ser sirviente. Eh, mirad a los más jóvenes, mirad. Están sentados como bobos. No valen para nada. ¡Eh! Quieren que les sirvan en todo momento. ¡Eh! Idiotas. Vienen aquí una vez por semana, y el resto de la semana están correteando hacia agujeros. ¿Hmm? Metiéndose en líos 24 horas al día. ¿Pero qué esperabais? (…) No los estáis trayendo aquí. Les he dicho que vinieran mil veces. No. Van a estar dando vueltas por las calles y metiéndose en líos.



Así que hay un momento para cada cosa. Si no vais al ritmo de este calendario, y perdéis el momento oportuno, puede que más adelante en el camino no aprendáis. Y si no aprendéis determinadas cosas, entonces no vais a obtener el beneficio para la vida que viene con ellas. Así que haréis las cosas sin cabeza y sin cuidado, corriendo sin parar, buscando en todas partes, intentando encontrar lo que buscáis.



En realidad, esto es lo que está buscando el hombre. Paz. Paz en su interior, que provenga de dentro. Y de dentro, mediante esto, se muestra en el exterior. Así que cuando encontréis la paz y viváis con esta paz, no tendréis que hacer nada. Es como un imán. Otras personas que estén buscando la paz, se van a dar cuenta inmediatamente de que vosotros tenéis paz, y van a correr hacia vosotros. Van a correr para estar con vosotros. Y esto viene con la bendición que Allah subhana wa ta’ala dice, “Estad con los Saliheen. Estad con aquellos que han encontrado paz, y la paz vendrá a vosotros por estar con ellos”.



Así que tenemos que aprender de una vez a ser generosos. Un no creyente generoso tiene más esperanza de entrar en el Paraíso que un creyente mezquino, porque a Allah no le gusta la tacañería, (y) a Su Profeta (sws) no le gusta. Cuanto más mezquino vayas siendo, más egoísta serás. Cuanto más egoísta seas, más arrogante y testarudo te vas a volver. Cuanto más arrogante y testarudo te vuelvas, más tirano vas a ser. Y Allah subhana wa ta’ala dice que a Él no le gustan los tiranos. Y aquel a quien Allah subhana wa ta’ala no le ama, ése es un Kafir, ése es un incrédulo, y ése está en apuros. Así que, incluso aunque la persona no sea creyente, no crea en nada pero sea generoso, esta bendición le va a llegar algún día.



Hace un tiempo, puedo decir, quizá hace tres o cuatro décadas, en América la gente era más generosa. Los americanos también han aprendido ya a ser mezquinos. Cuando eran generosos, Allah subhana wa ta’ala les enviaba Sus bendiciones y Ramat, continuamente. ¿No es así? Yo viví aquellos días aquí, en este país. Muchos de vosotros aún no habías nacido en aquel momento, y yo he hablado a aquellos que vivieron incluso en momentos en que América tenía problemas. Algo que sabían hacer bien era cuidar de los demás. No podemos decir esto ahora, imposible. Ahora no se puede decir lo mismo. Tenéis que ser rectos. ¿De quién han aprendido esto? De aquellos que son mezquinos. De Sheytan. Sheytan es un tacaño. Sí.



Y ahora, como decimos, los beneficios de Dunya aún están en manos de las personas, y las mejores cosas que ofrece Dunya están en manos de los americanos. ¿No es así? Es muy fácil para los americanos alcanzar cualquier cosa mundana que deseen. Por lo menos, es más fácil que para la gente de Europa, o la gente de Oriente Medio, o la gente en los países del tercer mundo. En cambio, los más infelices ahora son los americanos. Si estuvieran contentos y en paz, entonces no estarían corriendo por ahí sin saber dónde, corriendo de aquí para allá. Son capaces de ir hasta Tibet. ¿Qué vais a hacer allí? ¿Qué vais a encontrar allí, hmm? Esto viene de aquí, de dentro (Sheij Efendi señala su corazón).



Cortáis la conexión entre vosotros y vuestro Señor. Si la electricidad no llega aquí (Sheij Efendi señala las luces en el techo de la Dergah), podéis tener un candelabro precioso, pero no va a dar nada. La electricidad tiene que llegar para dar luz, Nur a esta habitación. Una vez que os desconectáis a vosotros mismos de estas estaciones celestiales, no vais a recibir los beneficios de las cosas que tenéis alrededor. Y por no recibir el beneficio, desconocéis su valor.



Esto es algo que, repetimos, especialmente los que vivimos en este país, no comprendemos el valor de lo que tenemos en la mano. Normalmente, la gente lo comprende cuando lo pierde. Cuando lo tienen, no lo comprenden. Este es otro secreto que debéis conocer, ¿qué tipo de valor se os ha dado en la mano para que lo apreciéis y estéis agradecidos por ello? Porque, ¿quién dice que vosotros podéis tener y que otro, en el otro lado del mundo, no puede tener? ¿Cuál es la diferencia entre vosotros y ese otro? El mismo Creador os ha creado a vosotros y al otro. Él os está dando a vosotros, y no está en la mano del otro. ¿Y qué hacéis con ello? Quizá no podáis llegar ahí, sí. Pero, por lo menos, sed sirvientes agradecidos. Y Allah está ordenando, con esta generosidad llegad hasta los demás. No importa lo que tengáis. Si ellos necesitan algo que vosotros tenéis y vosotros sabéis que podéis hacer (algo), tenéis que apresuraros a hacerlo. Porque la mezquindad es lo peor que puede hacer una persona. ¿A quién? A sí mismo.



Sheij Efendi le dice a un murid adolescente: ¿Estás pensando en tu amigo (que falleció)? ¿Estabas pensando en él? No lo creo. No creo que pensaras en él, porque aún estás corriendo por ahí muy suelto. Lo que le ocurrió a él, lo mismo puede ocurrirte a ti. ¿Lo habías pensando nunca? ¿Así que por qué sigues yendo alocado? Hmm, vale.



Así que no lo dejéis para el último minuto. En el último momento, puede dar un montón de problemas a la persona. Puede que no llegue a alcanzarlo. La vida se nos ha concedido. Puede quitársenos en cualquier segundo. No os limitéis a correr para satisfacer únicamente vuestros deseos egoístas. Esto es temporal. Mirad hacia la vida eterna. Los placeres simples que se dan a un hombre mundano, cualquiera que sea el placer para vosotros, será muy simple y muy pequeño, y muy poco duradero. No cambiéis vuestra vida eterna por eso.



Allah está mirando a Su sirviente. Tantas veces los sirvientes están gritando y llorando, porque tienen problemas y necesitan cosas, y no ocurre nada. Y les llega alguna prueba, y Allah está poniendo a prueba su paciencia. Es fácil abrirlo todo para vosotros. Pero Él os está probando, para ver qué hacéis. Y tantas veces, aunque no pasen la prueba, la generosidad de Allah subhana wa ta’ala abre más para ellos, y ellos alcanzan las cosas que anhelaban y por las que corrían. Entonces los miramos, y en el momento en que alcanzan tales cosas se hacen más salvajes, corren aún más lejos de Allah y de Su servicio. ¿Pensáis que Allah está contento con vosotros en ese momento?



Tenéis que reflexionar. Él nos está diciendo, “Si Allah subhana wa ta’ala diera tanto valor a este mundo como Él le ha dado a un ala de mosquito, Él no hubiera dado una gota de agua para que los no creyentes pudieran beber”. Pero Él está diciendo que este mundo y todo lo que hay en él no tienen valor en la Divina Presencia, y que toda clase de placer que podáis imaginar, es un placer que no tiene valor, porque es únicamente, como ya he dicho, pasajero. Todo lo pasajero carece de placer. Mirad hacia la vida eterna e intentad llegar a ella en este Dunya, ahí está la gran cuestión, de si seréis capaces de alcanzarlo o no.



Así que el hombre se dice, “El Paraíso es tan grande. ¿Qué va a ocurrir? ¿Va a ir todo el mundo al infierno?” No. Todo el mundo va hacia lo que se está construyendo para sí mismo. Pero si el mundo entero perdiera la dirección, no cambiaría nada de Allah en Sí Mismo. Él dice, “Os quitaremos y Nosotros crearemos a otros nuevos. No tenéis valor”. Él dice, “Podéis daros tanto valor a vosotros mismos como queráis. Podéis miraros al espejo y decir, “¡Oh! Qué bello soy”. Es muy fácil. Esta belleza se os puede quitar al instante. Cualquier cosa puede ocurrir. “¡Qué fuerte soy!” Muy fácil: ese poder se puede quitar al instante. “¡Qué poderoso soy!” Muy fácil.



El hombre no se fija, para ver y darse cuenta, para comprender a lo largo de la historia (lo) que Allah subhana wa ta’ala nos está dando a través de todos los libros sagrados. A algunos puede que no les guste lo que el Corán está diciendo. Está bien. Mirad lo que dice la Torá. Mirad lo que se mencionaba en la Torá, en la historia de Nimrod y Abraham (as). Mirad la historia que ocurrió entre el Faraón y Moisés (as). ¿Qué dijo Nimrod? Dijo, “Soy el señor de la tierra. Todo me pertenece”. Y Allah le puso un sirviente enfrente, quien le dijo, “Pon fin a esta arrogancia. Haz postraciones ante tu Señor, que te dio todo este poder”. Y le dijo, “¿Señor? Yo soy el señor. Yo soy el creador. ¿Qué hace tu Señor?”



“Él da vida y Él quita la vida”.



Y el otro decía, “Es fácil. Yo hago lo mismo”. Puso dos prisioneros frente a él diciendo, “A uno lo voy a liberar. Le voy a dar la vida. Del otro, tomaré su vida. Matadlo”. Hmm. Entonces Abraham (as) le dijo, “En tal caso…”. Los profetas no discuten. Dijo, “En tal caso, mi Señor está haciendo salir el sol desde el Este. Páralo. Levántalo desde el Oeste”. Nimrod empezó a temblar. Y sabiendo que no podía hacer eso, le dijo, “Ni el que tu afirmas que es tu Señor puede hacer eso”. Él dijo, “Sí puede”. Porque Allah prometió ese día, “Antes del Día del Juicio, Nosotros haremos que el sol salga por el Oeste una vez. Aseguraos de que estáis pidiendo perdón hasta que llegue ese día. Cuando el sol salga por el Oeste y llegue el mediodía, y al mediodía vuelva hacia el Oeste, la puerta del perdón se habrá cerrado. Nadie que pida perdón después de ese momento lo verá aceptado.



Y estamos en días muy cercanos a esto ahora mismo. La humanidad es descuidada, duerme, corre de aquí para allí, corre para descubrir el mundo. Está corriendo para descubrir el mosquito, corriendo para descubrirlo todo en el Canal Discovery, ¿eh? Están corriendo para descubrirlo todo, pero nunca he visto un programa en el Canal Discovery que esté descubriendo al hombre mismo. ¿Habéis visto nunca un programa como ése? “El hombre está Intentando Descubrirse a Sí Mismo: Quién Es Él”.



¿Tenéis una escuela? Todo el mundo dice, “Estudiad”. ¿Y? “Conseguid un diploma”. ¿Y? ¿Y, y, y? ¿Habéis descubierto quiénes sois? ¿Comprendéis quiénes sois? ¿Lo pequeños que sois? ¿Lo estáis entendiendo? Y a esta pequeña criatura, cuánto poder y autoridad le está dando del Señor de los Cielos, diciendo, “Os he hecho para convertiros en Mis Califas, Mis Embajadores, Mis Representantes en la tierra”. Y la puerta de los cielos estará cerrada para vosotros hasta el momento en que os convirtáis en sirvientes Míos y, cuando yo os acepte como buenos sirvientes, también os abriré las puertas de los cielos. Podréis llegar a cualquier lugar.



No llegar con cohetes. ¡Ja, ja! Con estos cohetes que estáis haciendo es como un saltamontes que salte así. El ignorante piensa que ha llegado a algún lugar, diciendo, “Hemos enviado un telescopio. Ha ido a cien da da da da millones de años de distancia, y está enviando imágenes y nos está devolviendo (información)”. Puede ir a un millón de años de distancia. ¿Dónde estáis vosotros? ¿Vais a llegar vosotros nunca allí? Ni en vuestra imaginación algún día. Ahora no está alcanzando, de todos modos, a qué tipo de creación hay por allí. Cuando miráis toda esta creación y comprendéis, vosotros mismos, lo pequeños que sois dentro de todo esto, y cuando comprendéis el gran poder que se os ha dado, que se os ha concedido a través del espíritu que Allah subhana wa ta’ala (os) puso, entonces no hay lugar al que no podáis llegar. Pero mediante la tecnología que estáis construyendo, tan limitada, es como un saltamontes que salta así.



Así que Nimrod afirmaba, “Yo soy el Señor”. Y Abraham (as) le dijo, “Has perdido la cabeza. No puedes ser Señor porque sí. Cambia de camino, haz postración y pide perdón, (ya que) Allah está poniendo al más débil de los sirvientes, como yo, justo enfrente de ti, para hablarte. ¿No lo estás entendiendo? Te estoy hablando. Dentro de tu autoridad, he quebrado tu autoridad, y estoy de pie frente a ti, hablando frente a ti”. Y el otro decía, “Estoy muy enfadado con tu Señor. Así que diLe que le declaro la guerra”. Abraham (as) dijo, “Oh, ahora sí que estás en un apuro. ¿Estás declarando la guerra? No te va a tomar en cuenta”. Pero llegó la orden a Abraham (as) diciendo, “Dile, Ya Abraham, Nosotros aceptamos. Nosotros aceptamos el reto. Y Yo le envío Mi ejército a él”. Y él preparó todos sus ejércitos. Igual que ahora, por todas partes, los gobiernos están preparando ejércitos, equipos SWAT, Air Force, da da da da, de todo tipo, sabéis, y dicen, “Somos los mejores”.



Y él puso a sus mejores hombres diciendo, “Ahora el Señor de los Cielos viene a guerrear conmigo. Preparaos”. No es broma. Preparó todos sus ejércitos, y esperaba diciéndole a Abraham (as), “¿Tiene Él miedo? ¿No envía Él Su ejército?”. El dijo, “Ya viene, ¿no lo ves? Mira al cielo”. Y vieron un punto negro que se movía en el cielo y se movía, acercándose, más cerca, más cerca, más cerca, más cerca, y ellos decían, “¿Qué es esto?” Él dijo, “Esto es un ejército de mosquitos. Allah subhana wa ta’ala os está enviando un ejército de mosquitos. Adelante, acabad con ellos”. Todos esos mosquitos llegaron, y en todos los soldados, que iban cubiertos de cabeza a los pies, entraron al momento, uno, dos, tres, comiéndose sus cuerpos, y fueron cayendo como esqueletos.



Nimrod se encerró en un lugar alto, con cristal por todas partes, mirando, temblando en su interior y pensando, “Hice algo bueno. Me escondí”. Y se dio cuenta de que entraba un mosquito por el agujero de la cerradura, dando vueltas por la habitación. Se dijo, “¡Ooh! ¿Qué voy a hacer?” Un mosquito, y Allah menciona que tenía una pata rota y un ala rota. No estaba completo como los demás. Y dijo, “Porque Nimrod afirmó tener el señorío, Nosotros le enviamos el más débil de ese ejército, de aquéllos”. Y estaba dando vueltas, intentando matarlo, corriendo de aquí para allá. Pero él encontró el camino y entró por la nariz.



Esto es real. Entró en su cerebro y empezó a comer. Ese mosquito empezó a comer. En el momento en que tocó el cerebro, se puso a gritar “¡Ugghh!”. ¿Creéis que tenéis dolor de muelas?. El dolor de muelas no era nada en ese momento. Cuánto dolor os da el dolor de muelas, porque está tocando los nervios y llega al cerebro. Imaginad que el mosquito toca vuestro cerebro y empieza a comer, el dolor ahí. Gritando. Nada ocurría. Finalmente, empezó a darse cabezazos, y, “Ahh”, se dio cuenta de que cuando se daba con la cabeza, el dolor desaparecía. El dolor paraba porque el mosquito dejaba de moverse. Y, en el momento en que paraba, el mosquito empezaba a moverse nuevamente, y el dolor a iniciarse nuevamente. Y otra vez dándose así, y no servía de nada. Hizo un martillo de madera. Tenía un tipo gigante, uno de sus guardaespaldas, y le dijo, “Cada vez que empiece a gritar, dame fuerte en la cabeza”. Y esto fue lo que ocurrió. Le daba en la cabeza y el mosquito dejaba de moverse. El dolor se iba un momento. En el momento en que el mosquito volvía en sí, empezaba a comer otra vez. Nimrod gritaba diciendo, “¡Más fuerte! ¡Más fuerte! ¡Más fuerte!” Finalmente, hasta aquél a quien se le había pagado por hacer ese trabajo, estaba harto de él.



Abrid. Abrid el libro de la Torá. Está ahí. Abrid la Biblia. Está ahí. Abrid el Corán. Está ahí. ¿Pensáis que todos estos libros están inventando imaginaciones? Uno viene de hace siglos, el otro viene de muchos siglos después, y el otro de muchos siglos después, y mencionan las mismas cosas. Finalmente, el que estaba harto con el otro, estaba golpeando tan fuerte que le abrió el cráneo, y el pequeño mosquito que estaba dentro se hizo como un pájaro a base de comer el cerebro. Salió volando.



¿Por qué pensáis que Allah nos da esta historia en todos esos Libros Sagrados? Nos enseña una lección, diciendo, “No sois más que sirvientes, da igual la estación que alcancéis. Vais a ser sirvientes. Y si afirmáis cualquier otra cosa, no la voy a aceptar. Si os convertís en buenos sirvientes para Mi, os voy a conceder títulos. Puedo hacer que os convirtáis en Sultanes. Pero esto viene de las estaciones celestiales. Nadie puede arrebatarlo, cuando está viniendo de allí. El mundo puede correr para intentar alcanzarlo, pero no pueden. Se concede desde las estaciones celestiales”.



Así que Allah nos da explicaciones y enseñanzas de que, cuanto más arrogante se ha hecho la humanidad, con más pequeñas criaturas Él los ha castigado. Y Él menciona a Faraón, cuán arrogante se hizo y, para éste, un bastón fue suficiente. Se lo dio a Moisés (as) diciendo, “Con este bastón vas a hundir en reino de Faraón”. Y con ese bastón el realizó muchos milagros, e hizo caer la autoridad de Faraón, y su declaración de señorío se convirtió en cero. Se ahogó en esas aguas. ¿Quién hay que no esté declarando la guerra a Allah hoy en la faz de la tierra, por parte de la gente del siglo XXI? ¿Eh? Cualquier orden que Él nos imponga, y el hombre empieza a huir de ella a sabiendas, siendo consciente de ello con conocimiento; con lo que está declarando la guerra, diciendo, “No me gusta esto. Quiero lo que quiere mi ego. No lo que Tú quieres, que no se ajusta a mi ego”.



Y, para el hombre de hoy, el hombre del siglo XXI, no va a venir con un mosquito o con un bastón. Ellos odian escuchar una palabra, especialmente en el Oeste. Que es “¡Takbir! ¡Allahu Akbar!”. Tiemblan al oír esto. Los Sheijs sufíes también dicen, “No digas esto, hermano”. Hmm. ¿Por qué llega este temblor al corazón? “¡Allahu Akbar!” Con esto, Allah subhana wa ta’ala va a poner fin a la arrogancia y testarudez de este siglo XXI. Un Takbir que diga el Mahdi (alayhi salam), y todo se va a venir abajo. Y creo firmemente, mediante el conocimiento que se me ha abierto, que casi todos los que estamos aquí veremos ese día. Pero aseguraos de que estáis en el lado correcto, no en el lado incorrecto. Antes de que se diga el Takbir, lo que la humanidad ha construido, estos desechos nucleares, va a terminar, desechando a billones de personas. Alzad la cabeza y paradlo. Decidle a vuestros gobiernos que lo paren: imposible. No pueden pararlo. Van a usarlo. Pero no tengáis miedo: no deben temer aquellos que estén rodeados con esa Nur, con esa luz que proviene de las estaciones celestiales, porque el residuo de ese fuego nuclear no puede penetrar esa Nur. Se para ahí. No importa dónde estéis, estaréis bajo esa protección en ese momento. Corred para estar bajo ese refugio, entonces estaréis a salvo. De otro modo, ni vosotros, ni vuestros edificios, ni vuestros bunkers os van a salvar.



Están construyendo bunkers para ir a esconderse de esto, pero la tierra va simplemente a desaparecer. Se va a llevar las ciudades en un momento. Va a desaparecer. Está ocurriendo ya en este momento, pero no os lo están enseñando. La CNN no os lo enseña. Está ocurriendo en diferentes partes del mundo, y está ocurriendo en zonas donde no hay pueblos ni ciudades. Está ocurriendo ahora mismo. Se están abriendo grandes agujeros, y la tierra está simplemente desapareciendo. Algunas veces, después parece como si no hubiera pasado nada. Las ciudades en las que estáis, simplemente van a darse la vuelta de arriba a bajo. Es así. ¿A dónde corres, oh humanidad, hombre testarudo del siglo XXI? Son testarudos sólo en relación a lo que quiere su ego. Así que Allah subhana wa ta’ala no está contento con estas gentes del siglo XXI que son arrogantes, testarudas y mezquinas.



Como hemos dicho, si son musulmanes, tienen que hacer Sajdah para encontrar seguridad frente a lo que está por venir. Es imposible, para aquellos que no están haciendo Sajdah, aunque sean musulmanes y crean en Allah y en Su Último Profeta (sws), que encuentren a salvo de esto. Imposible. Para los no musulmanes, la garantía es la generosidad. Si son generosos ahora, cuando venga Isa (as), les mostrará el camino correcto y hacia dónde tienen que ir. Ya no está al alcance de la mano del hombre. Está en la mano de los Awliya Allah, pero sin permiso para abrirlo. No les muestran esto, excepto aquello que Isa (as) vaya a abrir, diciéndoles a aquéllos que, “Es por la generosidad que realizaste. Ahora sigue las órdenes que te traigo, y te traigo las órdenes del Último Profeta (sws)”. Y entonces, ellos se apresurarán, inshaAllah ar-Rahman.



Wa min Allahu tawfiq



Bihurmatl Habib



Bihurmatil Fatiha